Positivo ó negativo, tú decides!
Dar el primer paso, muchas veces es difícil.
Quiero compartirte mi primer paso en una nueva etapa de formación en la vida, y justo inicio tratando el tema de los temores y el miedo.
Hace unos meses volví a interesarme en mi desarrollo personal, en darme a mi mismo un poco de cariño, y el mejor cariño para mi es el conocimiento, entonces me toco buscar cosas nuevas en las que explorar y encontrar estímulo a la mente y en sí a los días. Fue en esa búsqueda y, entre tantas idas y venidas, que llegue a un club de oratoria y liderazgo.
Seguro ahora, te preguntaras, ¿tu Nitzu necesitas eso? Hablas muy bien, y hablas hasta por demás. Siempre vas al frente, ya eres líder o te haces el líder y etcétera, etcétera. Te prometo explicarles esto mas adelante, lo que quiero mostrarte ahora es mi primer proyecto con mis amigos de Toastmasters Santa Cruz de la Sierra, mi rompehielos, que tiene como objetivo presentarme compartiendo alguna anécdota mía y reconocer las habilidades que pueda poseer, tanto en oratoria y liderazgo.
Y por supuesto espero que en las siguientes lineas encuentres un valor que aporte a tu vida, como lo hizo conmigo, tanto en el proceso, la presentación y hoy replicandolo hacia los demás.
Y con ustedes, Positivo ó negativo, tú decides! :
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¿Cómo sería esta vida sin miedos ni temores?
¿Cuántas veces no lo hemos enfrentado?
Y ¿Cuántas veces nos ha derrotado?
Cuando era niño y cursaba la primaria. En clases nos proponían memorizar poesías o palabras alusiva a una determinada fecha, y como premio nos permitían poder recitarlas o declamarlas en las Actos cívicos de los días lunes.
Este reto me entusiasmaba mucho, practicaba, me dedicaba a repasar y me concentraba todo el fin de semana para memorizar las palabras, al punto de que algunas veces no salía a jugar o si teníamos visita de los tíos y primos, yo prefería estar repitiendo o seguir practicando. Con modestia puedo decirles que muchas veces gane la oportunidad de recitar en el acto cívico, hasta ahí todo bien.
Lo complicado sucedía cuando ya tocaba hacer la presentación frente a todo el colegio, ya no solo en mi salón, de repente me paralizaba, miraba a mi maestra, y más de una vez salía corriendo o me echaba a llorar (al llanto), y más de una vez los aplausos cortantes de los compañeros me salvaban del bochorno de ese momento.
Podemos llamar a eso miedo escénico o simplemente que ese miedo era un miedo tóxico. Miedo que me paralizaba, no me dejaba seguir adelante, que me hacía correr o huir del desafío que tenía, y sobre todo hacia que el tiempo y esfuerzo que había invertido para lograr estar ahí, fuera en buena parte, en vano.
Esto no es nada nuevo, en diferentes situaciones de la vida y, desde la antigüedad esto ya lo habían observado los griegos, y ellos lo llamaron fobos, ¿les suena? etimológicamente después derivo en fobia, por eso los miedo exagerados o irracionales se los menciona con el sufijo fobia, por ejemplo Aracnofobia: temor a las arañas. Pero por otra parte ellos también identificaron un miedo positivo, “sano”, y los griegos lo conocieron como teos, a veces hay que conocer lo opuesto para entender algo. Este miedo sano es el que nos ayuda a la supervivencia, nos hace reflexionar para entrar en acción, para enfrentarnos a los riesgos.
Podemos apreciar tres características importantes para poder distinguir el miedo sano del miedo tóxico.
La primera característica es su cualidad, es decir su naturaleza o esencia, el miedo sano es positivo y nos ayuda a evolucionar, muy contrariamente, el miedo tóxico no aporta a nuestra evolución, nos estanca, nos paraliza y es siempre negativo a nuestros intereses.
Número dos. La segunda característica tiene que ver con sus efectos, mientras el miedo sano nos protege ante los peligros, y podríamos llamarlo prudencia. Por otra parte el miedo tóxico nos quita la visión de futuro y nos deja paralizados en una falsa zona de confort.
Y la tercer característica es su duración, el miedo sano es puntual y el tóxico se prolonga en el tiempo, incluso nos puede acompañar peligrosamente durante toda la vida.
¿Pero que sería la vida sin miedo? No se trata de eso, el miedo no nos debe paralizar, es seguro que siempre va a estar. En la vida nos arrepentimos más veces por lo que NO hicimos que por lo que hicimos, y muchas veces no partimos por ese miedo. Vivir con miedo no nos deja ser felices.
Piensen ahora cada uno en que miedos están enfrentando.
¿Cómo son sus batallas? ¿Alguna vez se sintieron derrotados?
Esta es tu oportunidad de aprovechar el miedo y cambiarlo de negativo a positivo, porque de seguro cuando el miedo sano gana, el miedo toxico retrocede.
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Gracias por tomarte el tiempo de leerlo. Gracias a mi mentora.
No dudes en observar si hay errores ortográficos.
Nos vemos también en https://www.facebook.com/nitzucoptic/
Hasta la próxima entrada!!!


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