El 123 de las presentaciones
Revisando algunos documentos y papeles del escritorio, encontré mi super copie, mi hojita de apuntes, donde encontré la fórmula mágica para realizar una presentación efectiva. Pero, cómo así, ¿en una notita? Pues sí, porque la estructura es muy simple, aunque siempre es desafiante el poder hacer resaltar estos 3 pasitos que ya debes haber escuchado y probado alguna vez.
Para componer un discurso, contar una historia, hacer una presentación o simplemente presentar tus ideas, puedes organizarlos de esta forma: Inicio, nudo y desenlace. Exactamente, primero el inicio, después el nudo o cuerpo, y un desenlace o final. Vamos a desglosarlo un poco, para disfrutarlos más.
El inicio es una parte muy importante, pues los primeros segundos son clave para ganarte al público, este espacio es el que debes aprovechar para enganchar al oyente. En el inicio debes introducir a tu tema, tu objetivo o tu intención, de manera que el oyente se vaya disponiendo a escucharte.
La introducción es una mirada general a tu discurso, y puedes usar algunos recursos muy interesantes, para que tu público vaya ganando interés, y quede con la expectativa de lo que vas a presentar. Como dice el dicho, “la primera impresión es lo que cuenta”, mas bien es el momento en que vas a intentar el amor a primera vista entre tu idea y los oyentes, intentando lograr el camino a la empatía. Si es la primera vez que te diriges a este público, es muy importante presentarte, si es que previamente no lo han hecho.
Algunas sugerencias son, iniciar con una frase de impacto, puedes hacer tu intro apoyándote en una anécdota, y puedes usar preguntas retóricas. También es un buen recurso es agradecer en el inicio, pues ciertamente tus oyentes ofrecen su tiempo y atención a cambio de escuchar tu propuesta o idea.
El nudo, es el momento en que presentas tu tema o idea. Generalmente ocupa la mayor parte del tiempo en el que está organizado tu discurso.
El nudo nos desafía a sintetizar la idea y presentarla de manera que este organizada, concisa, y que sea entendible. Muchas veces estamos tentados a dar mucha información, por lo que el consejo es “menos es más”. Presenta ideas principales, como máximo 3 ó 5, de manera que el público pueda aprenderlas y recordarlas más fácilmente. Realza las ideas con ejemplo cotidianos, y si es posible acompaña tu presentación con otros recursos que tengas disponibles, por ejemplo, diapositivas, cuadros, diagramas, uso de storytelling, entre otros.
El desenlace es el clímax. Podemos usar esta parte para hacer un breve resumen de la presentación, para asegurar las ideas principales.
Y para cerrar hacer un llamado a la acción, motivar a poner en práctica la idea o parte de ella a tu accionar cotidiano. Esta llamada a la acción puede ser interna y personal, pero también de manera visible con alguna acción concreta. No requiere una respuesta del que escucha, en el sentido de un dialogo, sino que se muestra en como inspira e influencia tu mensaje en su vida.
Aplica este 1,2,3 y notaras la diferencia.
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